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Los lazos de García con la subversión.
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Hace años, durante una visita a una cooperativa agraria de Ica, el entonces presidente Alan García Pérez, dijo que las grandes transformaciones, como la reforma agraria por ejemplo, no se pueden llevar a cabo en democracia, porque se choca con los intereses de los grupos de poder. Esta forma de pensar es muy similar a la que enarbolaban grupos terroristas como Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Para lograr estos cambios radicales se necesitaría levantarse en armas, de igual manera que se hace para derribar la democracia. García continuó en esta línea de conducta poco clara contra el terrorismo. En enero de 1988, en un almuerzo informal con un grupo de jóvenes empresarios, reveló que mantenía conversaciones secretas con la dirigencia del MRTA, un grupo que reconoce orígenes apristas. Estos dirigentes emerretistas incluso le habrían ofrecido acabar con los banqueros e industriales que se opusieran a su política gubernamental. ADMIRACIÓN DE AGP POR SENDERO LUMINOSO En mayo de 1988, García estremeció al país con el discurso de clausura del VII Congreso de la Juventud Aprista. En esa ocasión, expresó su admiración por el fanatismo de Sendero Luminoso. "Sendero Luminoso tiene militantes activos, entregados, sacrificados (...) el senderista tiene lo que nosotros no tenemos: mística y entrega. Es gente que merece mi respeto y personal admiración porque son, quiérase o no, militantes", dijo García. El líder aprista no sólo hizo público este reconocimiento sino que además expresó el deseo de contar con elementos similares dentro del partido aprista. García afirmó: "Mueren gritando asesinos a los que los matan, como ocurrió en Lurigancho. Cómo no vamos a admirar esto, compañeros. Yo sí. En términos internos y nuestros siento admiración. Cómo no tuviéramos ese tipo de militantes". ALIANZA CON POLAY Sin embargo, no es lo único que dijo García en relación al terrorismo. En mayo de 1988, ante el VII Congreso de la Juventud Aprista, confesó: "Con Polay tuve una alianza". Se refería a Víctor Polay Campos, entonces líder del MRTA. En los antecedentes de este emerretista aparecen vínculos muy claros no sólo con el APRA sino también con el propio Alan García. En el mismo congreso García agrega: "(Polay) no tuvo la firmeza de mantenerse en el partido porque cayó en la impaciencia(...) si él se hubiera mantenido en el partido sería un dirigente y podría haber ejercido influencia, porque tuvo capacidad de trato con los jóvenes". Quizá por ello no se atacó con la debida firmeza a las columnas del MRTA, que se paseaban a sus anchas en el interior del país. Por ello la captura del líder emerretista, Víctor Polay Campos debió ser sólo una casualidad. Basta recordar el trato preferencial que se le dio. Incluso el entonces Premier y Ministro del Interior, Armando Villanueva del Campo, se dignó en visitarlo para constatar que lo estuviesen tratando bien y con respeto a sus derechos humanos. LA FUGA DEL ESCANDALO En 1990, y faltando pocas semanas para el término del gobierno aprista, 48 miembros del MRTA fugaron del Penal de Canto Grande a través de un enorme y escandaloso túnel. Víctor Polay, encabezando este contingente de fugitivos, protagonizó una salida triunfal, acompañada incluso con fotos y celebraciones. Más pasmosa fue la transmisión, que hizo el canal de TV del Estado, de una proclama revolucionaria de Polay cargada de ataques al Presidente. Es obvio que este hecho fue permitido por Alan García para crear así una coartada que lo libere de toda sospecha. Sin embargo, con todos los antecedentes mencionados, la duda seguirá cubriendo la participación de García en este bochornoso escape. Por esta, y otras razones, es peligroso que una persona así, con extraños lazos con la subversión dirija un país tan convulsionado como el Perú. Frente al terrorismo se requiere una posición sólida y definida, no una actitud ambigua como la de Alan García. |
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